Devocional Diario: "Sígueme, y yo te haré pescador de hombres" (Mateo...

"Sígueme, y yo te haré pescador de hombres" (Mateo 4:19).

El sincero deseo de conocer al Mesías y disfrutar de Su presencia exige una dirección clara. No basta solo con querer alimento espiritual y descanso para el alma; es necesario caminar por el camino correcto. Los siervos fieles del pasado recorrieron una senda marcada por la perseverancia, la fe y las pruebas. Al seguir ese mismo trayecto, aprendemos a permanecer firmes incluso cuando el camino es estrecho.

En este contexto, los grandiosos mandamientos del Creador señalan la ruta segura. La Ley entregada a los profetas del Antiguo Testamento y por Jesús revela cómo andar en los pasos de aquellos que permanecieron fieles. Dios guía a cada siervo a aprender, escuchar y alimentarse de lo que es puro, separando lo que edifica de lo que confunde. Obedecer es alinearse al camino ya recorrido por los justos y permanecer bajo el cuidado del Pastor.

Hoy, el llamado es claro: elige caminar por donde caminaron los fieles. No busques atajos ni caminos más fáciles. Al obedecer los magníficos mandamientos de Dios, encontrarás verdadero sustento, protección y dirección segura. Es en ese camino donde el Padre bendice y prepara el alma para ser enviada a Jesús. Adaptado de J.C. Philpot. Hasta mañana, si el Señor lo permite.

Ora conmigo: Señor, deseo andar en el camino correcto y aprender de aquellos que Te sirvieron fielmente antes que yo. Ayúdame a no rechazar el proceso ni temer las dificultades del trayecto. Quiero estar donde Tú estás y aprender de Ti.

Dame fuerza para obedecer, discernimiento para escuchar lo que es puro y valentía para permanecer fiel. Guía mis pasos, guarda mi corazón y no permitas que me aparte de Tu dirección. Enséñame a vivir con constancia y fidelidad.

Oh, amado Señor, Te agradezco por mostrarme el camino seguro para mi alma. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley es pasto verde que sostiene el espíritu cansado. Tus mandamientos son sendas vivas que conducen a la vida. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.



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