Devocional Diario: Y he aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas...

“Y he aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas” (Génesis 28:15).

El mejor lugar para estar es exactamente donde Dios nos ha colocado. Cualquier otro lugar, por más atractivo que parezca a nuestros ojos, sería inadecuado, pues nacería de nuestros propios deseos y elecciones, no de Su voluntad. Cuando confiamos en Dios, aprendemos a valorar el presente y a aceptar con gratitud donde Él nos ha puesto, sabiendo que Su plan es siempre perfecto. No necesitamos luchar por otro lugar, sino buscar servir fielmente donde estamos, pues es allí donde Él realiza Su obra en nosotros.

Preocuparse por el futuro es una carga innecesaria y perjudicial. Dios nos llama a dejar en Sus manos todo lo que depende de Él y a enfocarnos en ser fieles en lo que nos corresponde. Cuando confiamos en Él, no hay espacio para la inquietud. Él sabe lo que es mejor y ya ha preparado el camino para lo que está por venir. Nuestra parte es obedecer Su santa Ley y descansar en la certeza de que Él es fiel para cuidar de nosotros en cada detalle, en Su tiempo y a Su manera.

Si Dios retira algo de tu vida, no temas. Él sabe cómo suplir tus necesidades, sea por otros medios o directamente por Su propia presencia. Dios nunca deja desamparados a Sus hijos. Cuando caminamos en fidelidad a Él, aprendemos que cada pérdida aparente es una oportunidad para experimentar el cuidado y la provisión del Señor de una manera aún más profunda. No importa lo que venga, Dios siempre tiene lo mejor para aquellos que confían plenamente en Él. -Adaptado de Fénelon. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Querido Dios, ayúdame a reconocer que el mejor lugar para estar es exactamente donde Tú me has colocado. Enséñame a valorar el presente y a confiar en que Tu plan es perfecto, incluso cuando mi visión es limitada. Que no desee estar en otro lugar por mis propios anhelos, sino que mi corazón esté lleno de gratitud por el lugar y las circunstancias en que Tú estás obrando en mí y a través de mí.

Padre mío, hoy te pido que me libres de las preocupaciones innecesarias por el futuro. Ayúdame a descansar en la certeza de que Tú ya has preparado el camino y que, al obedecer Tu poderosa Ley, estoy bajo Tu constante cuidado. Fortaléceme para enfocarme en lo que me corresponde hacer, confiando en que, en Tu tiempo y a Tu manera, suplirás todas mis necesidades.

Oh, Santísimo Dios, te adoro y te alabo por ser el proveedor fiel que nunca me deja desamparado. Gracias por transformar incluso las pérdidas aparentes en oportunidades para experimentar Tu cuidado y amor de manera más profunda. Que camine con confianza y fidelidad, sabiendo que Tú siempre tienes lo mejor para quienes confían plenamente en Ti. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley ha sido mi constante apoyo. Estoy literalmente enamorado de Tus hermosos mandamientos. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.



Compartir