El cristiano puede ser engañado de muchas maneras: por el diablo, por los hombres e incluso por su propia mente. La confusión espiritual es inevitable para quienes no tienen una base firme. La única manera de permanecer libre de cualquier engaño es obedecer, al pie de la letra, cada uno de los mandamientos de Dios revelados en el Antiguo Testamento y en los cuatro Evangelios. Esta es la ruta segura que nunca cambia. Así vivieron los profetas, apóstoles, discípulos y el mismo Jesús: todos en perfecta fidelidad a la Ley del Padre. Quien camina por este mismo camino no será engañado. La salvación es individual. No sigas a la mayoría, obedece mientras estés vivo. | ¡Ay! ¡Pueblo mío! Los que te guían te engañan y destruyen el camino de tus sendas. (Isaías 3:12) | laleydedios.org
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