Siglos antes de la venida del Mesías, mucho antes de que hubiera apóstoles y discípulos, Dios ya requería la fiel observancia de Sus leyes como condición para las bendiciones y la salvación. Jesús no vino a contradecir esto; al contrario, enseñó lo mismo a Sus seguidores, con palabras y con ejemplo, viviendo en plena obediencia a la Ley del Padre. Sin embargo, tan pronto como nuestro Salvador regresó al cielo, el diablo comenzó su vieja estrategia y convenció a los gentiles de que las leyes eternas de Dios podían ser ignoradas sin consecuencias. Esta mentira se difundió y alejó a multitudes de la obediencia. Pero la verdad permanece: lo que Dios llamó eterno nunca ha dejado de ser válido. No sigas a la mayoría. Obedece mientras estés vivo. | Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe en Jesús. (Apocalipsis 14:12) | laleydedios.org
Haz tu parte en la obra de Dios. ¡Comparte este mensaje!
























