Aunque nadie tenía el conocimiento del mundo espiritual que tenía Jesús, Él nunca predicó teología, predicó obediencia. El Mesías no llamó a sus discípulos a discutir ideas, sino a vivir la fidelidad práctica a los mandamientos del Padre. Jesús sabía que no es la teoría la que sana, libera o salva, sino la sumisión total a la Ley divina. Por eso, Él mismo obedeció cada mandamiento y enseñó a sus apóstoles y discípulos a hacer lo mismo. La verdadera vida espiritual no nace de debates, sino de obedecer todo lo que Dios reveló en el Antiguo Testamento y en los cuatro evangelios. Solo las almas que buscan de todo corazón seguir la poderosa Ley del Padre son enviadas al Hijo para perdón y salvación. | Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe en Jesús. (Apocalipsis 14:12) | laleydedios.org
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