Dios destruyó a Acán y a su familia por una sola razón: él conocía el mandato del Señor de destruir todo en Jericó y aun así desobedeció y guardó algo para sí. Este es el corazón de muchas iglesias: la gente conoce los maravillosos mandamientos de Dios, pero solo obedece los que le convienen. Judíos o gentiles, solo podemos estar seguros de la salvación si vivimos como vivieron Jesús y sus apóstoles, obedeciendo toda la poderosa Ley del Altísimo: el sábado, la circuncisión, las carnes prohibidas, usar tzitzits, la barba y todos los demás estatutos del Señor. La Sangre del Cordero no cubre a los rebeldes. La salvación es individual. No sigas a la mayoría, obedece mientras estés vivo. | No añadas ni quites de los mandamientos que te doy. Simplemente obedece los mandamientos del Señor tu Dios. (Deuteronomio 4:2) | laleydedios.org
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