Los sentimientos nunca han sido un termómetro para medir si Dios está complacido con nosotros. Sentirse feliz o alegre no significa aprobación divina, así como la tristeza no significa rechazo. Lo que define nuestra posición ante Dios es la obediencia. Tristes o alegres, estamos bien con el Señor cuando lo honramos a través de la obediencia. Dios hizo un pacto eterno con Su pueblo, y nosotros los gentiles no formamos parte de este pacto por emociones, sino por obediencia. Cuando el Padre ve esta fidelidad, derrama Su amor, nos une a Israel y nos envía al Hijo para el perdón y la salvación. La salvación es individual. No sigas a la mayoría, obedece mientras estés vivo. | No todo el que me dice: ¡Señor, Señor! entrará en el reino de los cielos, sino solo el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos (Mateo 7:21) | laleydedios.org
Haz tu parte en la obra de Dios. ¡Comparte este mensaje!
























