Muchos usan la frase “si la Ley salvara, Jesús no habría necesitado venir” para justificar su propia desobediencia, pero esta frase nunca perteneció al evangelio de Cristo. Ni los profetas ni Jesús enseñaron que la Ley salva; enseñaron que la obediencia a la Ley acerca al pecador al Cordero, y solo la sangre del Cordero concede el perdón. Desde el antiguo Israel, el principio ha sido el mismo: solo los obedientes recibían purificación en el templo. Hoy el Padre sigue enviando a Su Hijo a quienes honran Su Ley. Todos los apóstoles y discípulos obedecieron las poderosas leyes de Dios. La salvación es individual. Obedece mientras estés vivo. | Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe en Jesús. (Apocalipsis 14:12) | laleydedios.org
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