Devocional Diario: "Según tu fe, te sea hecho" (Mateo 9:29)

"Según tu fe, te sea hecho" (Mateo 9:29).

"Orar hasta el final" significa perseverar en la oración hasta alcanzar la plena fe, avanzando en confianza mientras aún se ora, hasta que el corazón esté completamente seguro de que ha sido escuchado por Dios. Es orar con tal intensidad y certeza que, incluso antes de ver el resultado, ya se es consciente de que aquello que se pidió será concedido. Esta firme anticipación no se basa en las circunstancias, que son inestables e inciertas, sino en la inmutable Palabra de Dios, que permanece fiel y verdadera en todo tiempo.

La Palabra de Dios está llena de promesas destinadas a los hijos obedientes, y nunca deja de cumplirse. Cuando nos alineamos a Su voluntad y obedecemos Sus mandamientos, nuestras oraciones adquieren una dimensión especial, pues se hacen con un corazón íntegro y sometido al Creador. Juan nos recuerda esto claramente al afirmar: “Y cualquier cosa que pidamos, la recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que es agradable delante de él” (1Jn 3:22). Esta promesa es un poderoso incentivo para buscar una vida de obediencia y comunión con Dios.

La clave para recibir respuestas a nuestras oraciones está en la obediencia. Quien busca agradar a Dios con todo su corazón, guardando Sus mandamientos, experimenta el privilegio de ver sus peticiones atendidas. Esta certeza nos da fuerza para perseverar en la oración, confiando en que el Señor, en Su fidelidad, cumplirá todo lo que ha prometido. Al orar con fe y obediencia, nos convertimos en participantes de las bendiciones reservadas para quienes viven para glorificar a Dios, seguros de que Sus promesas son tan firmes como Él mismo. -Adaptado de Sir R. Anderson. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Querido Dios, es verdad que perseverar en la oración hasta alcanzar la plena fe es un camino de confianza y entrega a Ti. Reconozco que orar con intensidad y certeza, hasta que mi corazón esté seguro de que he sido escuchado, es un acto de fe que se fundamenta en Tu Palabra, que nunca falla. No confío en las circunstancias inestables, sino en Tu verdad inmutable, que permanece fiel en todo tiempo.

Padre mío, hoy te pido que me enseñes a orar con un corazón íntegro y sometido a Tu voluntad, alineándome a Tus mandamientos. Dame fuerza para vivir en obediencia, sabiendo que es en ese camino donde mis oraciones adquieren poder delante de Ti. Que mi vida sea un reflejo de lo que Juan escribió: que aquellos que guardan Tus mandamientos reciben de Ti aquello que piden.



Compartir