Devocional Diario: "Todas las cosas están contra mí" (Génesis 42:36)....

"Todas las cosas están contra mí" (Génesis 42:36).

Muchas personas desean tener poder, pero pocas están dispuestas a pasar por el proceso necesario para recibirlo. ¿Cómo se produce ese poder? Una vez, al observar un gran generador de energía, preguntamos a un trabajador local: "¿Cómo genera electricidad esto?" Él respondió con sencillez: "Con rotación y fricción. La fricción crea la corriente eléctrica." Esta explicación también se aplica a la vida espiritual. Cuando Dios quiere traernos más poder, permite más fricción, más presión. Sin embargo, muchos rechazan este proceso y tratan de huir de la presión, perdiendo la oportunidad de ser fortalecidos.

La verdadera cuestión es: ¿Qué quiere Dios de nosotros para que obtengamos poder, paz y felicidad? Dios quiere que le escuchemos, y escuchar a Dios significa obedecer lo que Él ha revelado por medio de Sus profetas y de Su Hijo Jesús. La obediencia genera fricción, pues muchos a nuestro alrededor se incomodan al ver a alguien viviendo conforme a la Ley de Dios. El mundo rechaza la obediencia porque prefiere el camino más fácil, el camino de la acomodación. Sin embargo, es esa fricción la que produce poder espiritual. Cuanto más nos sometemos a la voluntad de Dios, más nos fortalece Él para enfrentar cualquier circunstancia.

Si estamos dispuestos a enfrentar esa oposición, entonces la fuerza y las bendiciones fluirán como la electricidad fluye del generador. La fricción de la obediencia nos moldea, nos fortalece y nos capacita para vivir una vida llena del Señor. Dios no nos llamó a una vida de comodidad, sino a una vida de fidelidad, donde Su poder se manifiesta en aquellos que, cueste lo que cueste, eligen obedecer. -Adaptado de A. B. Simpson. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Querido Dios, es verdad que muchas veces queremos poder sin estar dispuestos a pasar por el proceso necesario para recibirlo. Pero comprendo que eres Tú quien permite las presiones para fortalecernos, moldearnos y capacitarnos para vivir según Tu voluntad. Ayúdame a no huir de este proceso, sino a enfrentarlo con valentía y perseverancia.

Padre mío, hoy te pido que me enseñes a escucharte de verdad, no solo con los oídos, sino con la obediencia sincera de mi corazón. Sé que seguir Tus mandamientos puede generar fricción, porque el mundo rechaza la obediencia y prefiere el camino de la acomodación. Pero yo quiero permanecer firme, incluso ante las oposiciones. Dame fuerza para seguir cumpliendo Tu Ley, cueste lo que cueste, pues sé que en ese camino encuentro la verdadera paz, felicidad y Tu poder actuando en mi vida.

Oh, Santísimo Dios, te adoro y te alabo porque Tú fortaleces a quienes eligen obedecerte. Gracias porque la fricción de la obediencia no es en vano, sino que genera poder espiritual y nos acerca a Ti. Que jamás tema los ataques y burlas por causa de la obediencia, sino que mi enfoque sea agradar a mi Padre y a Jesús. Que mi vida refleje Tu fidelidad, y que persevere hasta el fin. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley me enseña a andar en justicia y rectitud. Tus mandamientos son mi fuente de sabiduría. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.



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