Devocional Diario: Y Jesús le dijo: Si puedes creer; todo es posible...

“Y Jesús le dijo: Si puedes creer; todo es posible para el que cree. E inmediatamente el padre del muchacho, clamando con lágrimas, dijo: ¡Creo, Señor! ¡Ayuda mi incredulidad!” (Marcos 9:23-24).

Incluso en una pequeña chispa, hay fuego. Intenta poner esa chispa en una tela con gasolina y verás cómo explota en llamas. De la misma manera, si tienes fe, aunque sea débil, sigue siendo fe. La fe no siempre es una antorcha brillante; a veces, es una vela muy tenue. Sin embargo, así como la vela da luz, aunque menos intensa que la antorcha, la fe, incluso en su forma más frágil, sigue iluminando.

Es Dios quien despierta ese deseo de fe en nosotros y, aún más, quien lo realiza. Muchos desean tener más fe, crecer espiritualmente, pero se encuentran detenidos, incapaces de avanzar, porque les falta obedecer los mandamientos del Padre. La fe verdadera no es solo un sentimiento o una convicción; se fortalece y madura mediante la obediencia. Es al alinearnos con las instrucciones de Dios que descubrimos el poder de una fe viva y creciente.

Cuando tomamos la decisión firme de obedecer todas las instrucciones de Dios e ignoramos las influencias de aquellos que desobedecen, experimentamos el tipo de fe que mueve montañas. Esa es la fe que ilumina el camino, supera los desafíos y nos conecta profundamente con el Padre. La obediencia es el terreno fértil donde la fe germina, crece y da frutos, acercándonos más a Dios y a Su propósito eterno para nuestra vida. -Adaptado de Henry Müller. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Señor mi Dios, gracias por la luz de la fe, incluso cuando parece pequeña y frágil en mi corazón. Sé que, como una chispa, incluso la fe más pequeña puede iluminar mi vida y conducirme a Ti. Ayúdame a confiar en que esa fe, que Tú has despertado en mí, tiene poder cuando es alimentada por la obediencia a Tu Palabra. No permitas que subestime la fuerza de esa llama, pues sé que puede crecer y traer luz en medio de la oscuridad.

Padre celestial, capacítame para obedecer Tus mandamientos con integridad y valentía. Sé que es en la obediencia donde mi fe encuentra terreno para crecer y florecer. Ayúdame a ignorar las influencias de quienes desobedecen y a permanecer firme en Tu voluntad, para que mi fe se vuelva viva, robusta y capaz de superar cualquier desafío que Tú permitas que enfrente.

Oh, Dios fiel, te alabo porque eres el autor y consumador de mi fe. Tú eres quien planta la semilla en mi corazón y la haces crecer. Dame la bendición de permanecer en obediencia, para que mi fe no sea solo una llama débil, sino una luz fuerte y constante que refleje Tu presencia y conduzca a otros a Ti. Tu Hijo amado es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley es un muro de protección a mi alrededor. Amo Tus mandamientos, pues son la brújula que orienta mi espíritu por los mares de la vida. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.



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