Devocional Diario: "El Señor es mi pastor; nada me faltará. En verdes pastos me hace...

"El Señor es mi pastor; nada me faltará. En verdes pastos me hace descansar, junto a aguas tranquilas me conduce" (Salmos 23:1-2).

Dios nunca se equivoca al guiarnos. Incluso cuando el camino parece duro y el paisaje por delante asusta, el Pastor sabe exactamente dónde están los pastos que más nos fortalecerán. A veces, Él nos lleva a ambientes incómodos, donde enfrentamos resistencias o pruebas. Pero, a Sus ojos, esos lugares son campos fértiles — y allí, nuestra fe es alimentada y nuestro carácter moldeado.

La verdadera confianza no exige explicaciones. Nuestro papel no es entender todos los porqués, sino obedecer la dirección del Señor, incluso si las aguas a nuestro alrededor parecen agitadas. La maravillosa Ley de Dios nos muestra que, al seguir con fidelidad el camino que Él señala, incluso las olas de dolor pueden convertirse en fuentes de refrigerio. La seguridad está en seguir — con el corazón firme — los caminos revelados por Aquel que nos creó.

Obedecer nos trae bendiciones, liberación y salvación. Dios sabe lo que cada alma necesita, y Él guía con perfección a quienes eligen escuchar Su voz. Si deseas crecer, ser fortalecido y enviado al Hijo, acepta el lugar donde el Padre te ha puesto hoy — y camina con confianza, alimentándote de las instrucciones eternas del Señor. -Adaptado de Hannah Whitall Smith. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Padre fiel, aun cuando no entiendo el camino, elijo confiar en Ti. Tú eres el Pastor que conoce cada paso antes de que yo lo dé, y sé que nada me conduces sin un propósito de amor. Llévame a confiar más, incluso ante las dificultades.

Enséñame a recostarme junto a las aguas que el Señor ha escogido para mí, sean tranquilas o agitadas. Que yo vea con Tus ojos y aprenda a recibir todo lo que has preparado para mi crecimiento. Que nunca dude de Tu dirección, sino que siga con obediencia y gratitud.

Oh, Dios amado, te agradezco por ser el Pastor perfecto, que me guía aun en los valles oscuros. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley es un pasto verde que alimenta mi alma. Tus mandamientos son aguas vivas que me purifican y fortalecen. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.



Compartir