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Devocional Diario: ¿Por qué te abates, oh alma mía? ¿Por qué te turbas...

“¿Por qué te abates, oh alma mía? ¿Por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío” (Salmos 42:5).

La irritación, la inquietud y la impaciencia que nos causan las pequeñas pruebas provienen enteramente de nuestra ignorancia y falta de autocontrol. Es cierto que podemos sentirnos frustrados y perturbados por estas situaciones, pero ellas nos colocan en una posición para ejercitar la paciencia, la sumisión apacible y la abnegación, donde podemos encontrar la plenitud de Dios.

No tiene sentido luchar contra Dios, como si pudiéramos ganar algo al quejarnos o al tomar un camino en la vida que sabemos que no es Su voluntad. Dios no nos llama a la desesperación, sino a la confianza. Cuando reconocemos que Él usa incluso los desafíos para moldear nuestro carácter y acercarnos a Él, encontramos fuerza para perseverar. Quejarnos o intentar evitar Su dirección solo nos aleja de la paz que Él desea ofrecernos.

Lo que viene de Dios, sin ninguna duda, son Sus leyes. Si tenemos la humildad para reconocerlas y el valor para cumplirlas, encontraremos la verdadera felicidad. No son una carga, sino un camino hacia la libertad y la alegría. La obediencia a los mandamientos de Dios no solo alinea nuestro corazón con el Suyo, sino que también nos da la gracia necesaria para enfrentar todas las pruebas con paciencia y paz. -Adaptado de Gaston Jean Baptiste. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Querido Dios, muchas veces permito que pequeñas pruebas perturben mi corazón, perdiendo la oportunidad de crecer en paciencia y sumisión. Ayúdame a ver estos momentos como oportunidades para acercarme más a Ti y moldear mi carácter según Tu voluntad. Que abandone la irritación y la impaciencia, confiando en que Tú estás obrando en mí, incluso en los desafíos cotidianos.

Padre mío, hoy te pido humildad para reconocer Tu dirección en mi vida y valor para obedecer Tus leyes con alegría. Líbrame del hábito de quejarme o de resistirme a Tu plan, y enséñame a aceptar cada prueba como parte de Tu cuidado amoroso. Que mi obediencia sea un reflejo de la confianza que tengo en Ti, trayendo paz a mi corazón y gracia para perseverar.

Oh, Santísimo Dios, te adoro y te alabo por ser un Padre fiel que usa incluso las situaciones más pequeñas para mi bien. Gracias por Tus mandamientos, que no son una carga, sino un camino hacia la libertad y la verdadera felicidad. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley nunca me deja confundido. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.

Devocional Diario: Él dijo a su pueblo: Este es el lugar de descanso; que...

“Él dijo a su pueblo: Este es el lugar de descanso; que los exhaustos reposen aquí. Este es el lugar de consuelo, pero ellos no quisieron escuchar” (Isaías 28:12).

Te ruego, no des lugar al desánimo. Esta es una tentación peligrosa: una trampa sutil, no evidente, del adversario. La melancolía oprime y reseca el corazón, haciéndolo incapaz de recibir las impresiones de la bondad de Dios. Exagera las dificultades y pinta las circunstancias con colores irreales, haciendo que las cargas parezcan más pesadas de lo que realmente son. El desánimo es un obstáculo para la fe, y necesitamos combatirlo con la verdad de la presencia constante de Dios en nuestras vidas.

Los planes de Dios para ti y los métodos que Él utiliza para realizarlos son infinitamente sabios. Nada sucede fuera de Su perfecta soberanía. Él nos llama a postrarnos a Sus pies en plena rendición, confiando en Su voluntad y caminando en obediencia a Sus mandamientos, que están llenos de bendiciones para nuestras vidas. Cuando entregamos nuestro corazón y nuestras preocupaciones a Él, encontramos la fuerza y la paz para seguir adelante.

Confía en que Dios sabe lo que es mejor, incluso cuando el camino parece difícil o incierto. Aleja la melancolía recordando que el Señor está obrando en cada detalle de tu vida para tu bien. La obediencia fiel y la entrega total abren espacio para que Su bondad sea derramada en tu vida, trayendo alegría y fuerza que superan cualquier peso o preocupación. -Adaptado de Mme Guyon. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Querido Dios, ayúdame a resistir el desánimo que intenta instalarse en mi corazón. Sé que distorsiona mi visión, aumentando las cargas y oscureciendo Tu bondad. Enséñame a confiar en Tu presencia constante, recordando que nada sucede fuera de Tu perfecto control. Que mi fe sea renovada cada día, para que pueda caminar en obediencia y confianza, incluso cuando el camino parece difícil.

Padre mío, hoy te pido que alejes toda melancolía y me concedas la paz que viene de saber que estás al mando. Que me rinda completamente a Tu voluntad, confiando en que todos Tus planes son buenos y sabios. Fortaléceme para que no lleve solo las cargas que te pertenecen a Ti, sino que las entregue a Tus pies, encontrando en Ti fuerza y alegría para seguir adelante.

Oh, Santísimo Dios, te adoro y te alabo por ser el sustentador de mi vida. Gracias por obrar en cada detalle para mi bien y por derramar Tu bondad sobre mí. Que mi alma permanezca anclada en Tu fidelidad, viviendo con la certeza de que, al confiar en Ti, puedo superar cualquier dificultad con paz y valentía. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley es mi apoyo cada día. Tus hermosos mandamientos son más dulces que la miel. Amo todos ellos. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.

Devocional Diario: Hijos míos, no sean más negligentes con sus...

“Hijos míos, ¡no sean más negligentes con sus deberes para con el Señor!” (2 Crónicas 29:11).

Muchas cosas que parecen insignificantes pueden debilitar profundamente nuestra alma e impedir nuestro progreso en el camino de la virtud y la gloria. El hábito de ceder a pequeños placeres que nuestra conciencia no aprueba completamente crece con cada acto de autosatisfacción. Estos pequeños desvíos pueden llevarnos, poco a poco, a un exceso de indulgencia que debilita nuestra capacidad de luchar en las batallas espirituales. Lo que hoy parece trivial puede convertirse en un peso enorme mañana.

Es en la atención a las cosas aparentemente simples donde demostramos nuestra disposición de vivir en plena obediencia a Él. Cada elección cuenta en el camino que recorremos hacia el cielo. Para ello, tenemos la Palabra de Dios como guía. Sus leyes claras y justas nos muestran el camino a seguir y nos ayudan a evitar los desvíos que nos alejan del propósito eterno. No podemos darnos el lujo de ignorar las orientaciones divinas, ni siquiera en las circunstancias más pequeñas. La fidelidad en cada detalle es lo que nos mantiene firmes en la jornada espiritual y nos prepara para recibir las bendiciones de Dios en plenitud. -Adaptado de Margaret Woods. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Querido Dios, ayúdame a reconocer la importancia de las pequeñas decisiones que tomo cada día. Enséñame a ser fiel en todos los detalles de mi vida, incluso en aquello que parece insignificante a mis ojos. Que nunca subestime el impacto de estas decisiones en el fortalecimiento de mi alma y en mi caminar Contigo.

Padre mío, hoy te pido sabiduría para discernir entre lo que es correcto y lo que es fácil, especialmente en las pequeñas situaciones que muchas veces pasan desapercibidas. Fortaléceme para resistir los desvíos sutiles que pueden debilitar mi fe y disminuir mi disposición a luchar las batallas espirituales. Que sea vigilante, permitiendo que Tu Palabra sea mi guía constante, ayudándome a recorrer el camino de la rectitud en cada momento.

Oh, Santísimo Dios, te adoro y te alabo por ser un Padre que se preocupa por cada detalle de mi vida. Que mi vida sea un reflejo de obediencia y devoción a Ti, en todas las situaciones, grandes o pequeñas, para Tu honra y gloria. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley nunca me deja confundido. Tus hermosos mandamientos no salen de mi mente, pues todos son valiosos para mí. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.

Devocional Diario: Y he aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas...

“Y he aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas” (Génesis 28:15).

El mejor lugar para estar es exactamente donde Dios nos ha colocado. Cualquier otro lugar, por más atractivo que parezca a nuestros ojos, sería inadecuado, pues nacería de nuestros propios deseos y elecciones, no de Su voluntad. Cuando confiamos en Dios, aprendemos a valorar el presente y a aceptar con gratitud donde Él nos ha puesto, sabiendo que Su plan es siempre perfecto. No necesitamos luchar por otro lugar, sino buscar servir fielmente donde estamos, pues es allí donde Él realiza Su obra en nosotros.

Preocuparse por el futuro es una carga innecesaria y perjudicial. Dios nos llama a dejar en Sus manos todo lo que depende de Él y a enfocarnos en ser fieles en lo que nos corresponde. Cuando confiamos en Él, no hay espacio para la inquietud. Él sabe lo que es mejor y ya ha preparado el camino para lo que está por venir. Nuestra parte es obedecer Su santa Ley y descansar en la certeza de que Él es fiel para cuidar de nosotros en cada detalle, en Su tiempo y a Su manera.

Si Dios retira algo de tu vida, no temas. Él sabe cómo suplir tus necesidades, sea por otros medios o directamente por Su propia presencia. Dios nunca deja desamparados a Sus hijos. Cuando caminamos en fidelidad a Él, aprendemos que cada pérdida aparente es una oportunidad para experimentar el cuidado y la provisión del Señor de una manera aún más profunda. No importa lo que venga, Dios siempre tiene lo mejor para aquellos que confían plenamente en Él. -Adaptado de Fénelon. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Querido Dios, ayúdame a reconocer que el mejor lugar para estar es exactamente donde Tú me has colocado. Enséñame a valorar el presente y a confiar en que Tu plan es perfecto, incluso cuando mi visión es limitada. Que no desee estar en otro lugar por mis propios anhelos, sino que mi corazón esté lleno de gratitud por el lugar y las circunstancias en que Tú estás obrando en mí y a través de mí.

Padre mío, hoy te pido que me libres de las preocupaciones innecesarias por el futuro. Ayúdame a descansar en la certeza de que Tú ya has preparado el camino y que, al obedecer Tu poderosa Ley, estoy bajo Tu constante cuidado. Fortaléceme para enfocarme en lo que me corresponde hacer, confiando en que, en Tu tiempo y a Tu manera, suplirás todas mis necesidades.

Oh, Santísimo Dios, te adoro y te alabo por ser el proveedor fiel que nunca me deja desamparado. Gracias por transformar incluso las pérdidas aparentes en oportunidades para experimentar Tu cuidado y amor de manera más profunda. Que camine con confianza y fidelidad, sabiendo que Tú siempre tienes lo mejor para quienes confían plenamente en Ti. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley ha sido mi constante apoyo. Estoy literalmente enamorado de Tus hermosos mandamientos. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.

Devocional Diario: Me fue bien haber sido afligido, para que aprendiera tus...

“Me fue bien haber sido afligido, para que aprendiera tus estatutos” (Salmos 119:71).

Así como un marinero experimentado utiliza el viento en contra para avanzar, girando la vela y aprovechando su fuerza, nosotros podemos transformar las situaciones difíciles de la vida espiritual en oportunidades de crecimiento al volvernos hacia la obediencia total a Dios. En vez de dejarnos abatir por lo que parece hostil o desfavorable, podemos confiar en la fidelidad del Señor hacia Sus hijos obedientes, diciendo siempre que Él cuida de nosotros. Aprendemos esto directamente de Jesús, quien enseñó obediencia a Sus seguidores tanto con palabras como con su ejemplo vivo.

Esta lección nos muestra la importancia de alinearnos con la voluntad del Padre, abrazando Sus hermosos mandamientos y Su Ley maravillosa, que guió a los profetas del pasado y al mismo Mesías. El Creador comparte Sus secretos solo con aquellos que se rinden en obediencia, bendiciéndolos y guiándolos hacia el Hijo para encontrar perdón y verdadera libertad, mientras que quienes resisten pierden esa conexión vital. Obedecer, siguiendo el modelo de Jesús y Sus discípulos, no es algo adicional, sino lo que nos abre puertas a bendiciones y salvación duraderas.

Así que, comienza hoy a usar las adversidades a tu favor, eligiendo la obediencia como herramienta para progresar en la fe y ser bendecido por el Padre, quien te guiará al encuentro transformador con Jesús. Esta actitud práctica convierte las malas perspectivas en victorias, fortaleciendo tu camino espiritual. Al entregarte así, descubrirás que Dios transforma el viento en contra en impulso hacia adelante. Adaptado de Lettie B. Cowman. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Padre celestial, muéstrame cómo usar los vientos contrarios de la vida para impulsarme hacia Tu propósito, sin dejarme detener por las dificultades. Ayúdame a ver que estas situaciones pueden fortalecerme en la fe, así como el marinero usa el viento para navegar. Que aprenda a transformar lo desfavorable en algo positivo a través de Tu guía.

Mi Señor, infunde en mí sabiduría para obedecer en medio de las tormentas, manteniendo el enfoque en Tu fidelidad. Guía mis pasos para que siga el ejemplo de Jesús, girando las velas de mi alma con valentía. Fortalece mi espíritu para persistir en la obediencia, aun cuando el camino parezca arduo.

Oh, amado Señor, te agradezco por enseñarme a convertir las adversidades en crecimiento espiritual a través de la obediencia. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley es el faro constante que disipa las tinieblas de las pruebas. Tus mandamientos son el ancla firme que me sostiene en medio de las olas de la vida. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.

Devocional Diario: "Si queréis y me escucháis, comeréis lo mejor de esta...

"Si queréis y me escucháis, comeréis lo mejor de esta tierra; pero si rehusáis y os rebeláis, seréis consumidos" (Isaías 1:19-20).

Dios valora profundamente la fidelidad en el uso de lo que Él nos confía, aunque a nuestros ojos parezca poco. Una vida bien administrada delante de Él se construye a través de elecciones conscientes, repetidas día tras día. Lo que se entrega al Señor con responsabilidad no se pierde, sino que se acumula de forma silenciosa y duradera. Al final, el valor revelado sorprende incluso a quien vivió con sencillez.

Sin embargo, hay un principio claro que no puede ser ignorado: no existe bendición continua para el desobediente. Los rectos mandamientos del Creador dejan claro que la resistencia a Su voluntad bloquea el obrar de Dios en la vida de la persona. La Ley entregada a los profetas del Antiguo Testamento y por Jesús establece que quien elige no obedecer también elige renunciar a las bendiciones. El Padre no añade donde hay una negativa deliberada a seguirle.

Hoy, la decisión es directa y personal. Evalúa si la falta de frutos no tiene raíz en la desobediencia que fue tolerada a lo largo del tiempo. Al alinear tu vida a los firmes mandamientos de Dios, el flujo de la bendición es restaurado y el propósito vuelve a avanzar. Adaptado de A. B. Simpson. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Señor, reconozco que ninguna bendición verdadera puede existir fuera de Tu voluntad. Examina mi corazón y muéstrame dónde he dejado de obedecer. Quiero alinear mi vida completamente a Tus caminos.

Dame fuerza para corregir elecciones, valor para abandonar la desobediencia y determinación para permanecer fiel. Guía mis pasos y restaura lo que fue interrumpido por decisiones equivocadas. Que yo viva de forma responsable delante de Ti.

Oh, Señor amado, te agradezco por ser justo y claro en Tus orientaciones. Tu Hijo amado es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley es como un límite santo que protege la vida y conduce a la verdad. Tus mandamientos son columnas firmes que sostienen la bendición duradera. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.

Devocional Diario: Oh mi pueblo, confía en él en todo tiempo; derrama el corazón...

“Oh mi pueblo, confía en él en todo tiempo; derrama el corazón delante de él, porque Dios es nuestro refugio” (Salmos 62:8).

Muchos confían en Dios cuando todo está claro y luminoso ante ellos, pero no en la oscuridad. Confían cuando todo es favorable y tranquilo, sin oposición, persecución ni amargura, sino solo un camino suave por delante. Sin embargo, esto no es fe; es caminar por vista. Somos llamados a confiar en el Señor en todo momento, sea en el brillo del día o en la oscuridad de la noche. Dios no quiere hijos que no puedan ser probados, pues es en las pruebas donde nuestra fe se fortalece y nuestra confianza en Él se profundiza.

Recuerda que Dios tuvo un Hijo sin pecado, pero ninguno sin prueba. Si has decidido poner a Dios en primer lugar en tu vida, buscando obedecer Sus mandamientos, es seguro que enfrentarás oposición. El camino de la obediencia siempre atrae resistencia, pero puedes tener la certeza de que Dios jamás permitirá que enfrentes esas pruebas solo. Él estará a tu lado, sosteniéndote y fortaleciéndote en cada paso.

Las dificultades que surgen en el camino de quien sirve a Dios no son señales de abandono, sino de Su cuidado. Son oportunidades para demostrar que, incluso en las adversidades, nuestra fe es firme y nuestra obediencia es verdadera. -Adaptado de D. L. Moody. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Querido Dios, ayúdame a confiar en Ti no solo cuando el camino es claro y tranquilo, sino también cuando todo a mi alrededor parece incierto y desafiante. Enséñame a vivir por fe y no por vista, confiando en que Tu mano está siempre a mi lado, incluso en las pruebas más difíciles. Que vea cada obstáculo no como una señal de abandono, sino como una oportunidad de crecer en confianza y obediencia a Ti.

Padre mío, hoy te pido valentía para enfrentar las dificultades que surgen en el camino de la fidelidad a Tus mandamientos. Que no me deje abatir por la oposición o la resistencia, sino que encuentre fuerza en Tu presencia constante. Recuérdame que las pruebas son instrumentos de Tu cuidado, usados para fortalecer mi fe y moldear mi corazón según Tu voluntad.

Oh, Santísimo Dios, te adoro y te alabo por ser fiel en todas las circunstancias. Gracias por caminar conmigo, incluso en las tormentas, y por usar cada prueba para revelar Tu gracia y Tu fuerza. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley es una guía confiable. Tus hermosos mandamientos alegran mis días. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.

Devocional Diario: El Señor es mi pastor; nada me faltará. En lugares de verdes pastos...

“El Señor es mi pastor; nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar, junto a aguas tranquilas me conduce” (Salmos 23:1-2).

¿Estás rodeado de necesidades en este momento, casi abrumado por dificultades, pruebas y emergencias? Sepa que todas estas situaciones son vasos provistos por Dios para que el Espíritu Santo los llene. Si comprendes correctamente el significado de estos desafíos, se transformarán en oportunidades para recibir nuevas bendiciones y liberaciones que, de otra manera, no podrían llegar.

Lleva esos vasos delante de Dios. Sosténlos firmemente en fe y oración. Deja de luchar con tus propias fuerzas y aquieta tu ser, permitiendo que Dios comience a actuar. Dios siempre actúa a favor de quienes se han rendido en obediencia a sus leyes. No hagas nada más allá de lo que Él mismo te ordene. Dale la oportunidad de obrar, y Él ciertamente actuará. Aquellos problemas que parecían listos para vencerte con desaliento y desastre se convertirán en oportunidades para la manifestación de la gracia y la gloria de Dios en tu vida, de maneras que nunca antes habías experimentado. -Adaptado de A. B. Simpson. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Querido Dios, ante las dificultades y pruebas que me rodean, ayúdame a ver más allá del peso de estos desafíos. Enséñame a verlos como vasos provistos por Ti, listos para ser llenados con Tus bendiciones y liberaciones. Que pueda traer cada uno de ellos delante de Ti en fe y oración.

Padre mío, hoy te pido que me ayudes a aquietar mi corazón y a confiar plenamente en Tu obrar. Líbrame de la tentación de intentar resolver todo con mis propias fuerzas y guíame a obedecer todo lo que Tú ordenes. Que tenga el valor de esperar pacientemente por Tu intervención, creyendo que transformarás los problemas que me rodean en testimonios de Tu bondad y poder.

Oh, Santísimo Dios, te adoro y te alabo por ser siempre fiel a quienes se rinden a Tus instrucciones. Gracias por las maneras sorprendentes en que actúas, trayendo luz a situaciones que parecían sombrías. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley ha sido una fuente de consuelo. Tus hermosos mandamientos nunca salen de mi mente. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.

Devocional Diario: "Entonces Jesús se levantó y reprendió al viento y al mar...

"Entonces Jesús se levantó y reprendió al viento y al mar. Y el viento se calmó, y todo quedó perfectamente tranquilo" (Marcos 4:4).

Un verdadero cristiano, que posee dominio sobre su propia voluntad, puede vivir de manera noble y feliz, disfrutando de un cielo claro y sereno en su mente, incluso en las circunstancias más desafiantes. Cuando el mar de este mundo está más agitado y tempestuoso a su alrededor, él permanece seguro, anclado en el puerto de la sumisión dulce y plena a la voluntad de Dios. Estar en armonía con la voluntad divina significa obedecer Sus mandamientos, pues es a través de ellos que la voluntad de Dios se revela de manera más clara.

Esa alma, alineada con la voluntad del Señor, no permite que las injusticias y los malos tratos de esta vida disminuyan su alegría o su contentamiento. Quien tiene dominio sobre su propia voluntad no se siente sacudido por las presiones externas ni encuentra conflictos internos. Vive en paz, anclado en la certeza de que está caminando según los propósitos de Dios, independientemente de las circunstancias a su alrededor.

Y, cuando llega el momento en que Dios lo llama de este estado mortal, encuentra dentro de sí la fuerza para entregar su vida, no como algo arrancado de él, sino como una ofrenda voluntaria y tranquila. Para ese cristiano, vivir y morir son igualmente un acto de adoración, pues toda su vida ha sido moldeada por la obediencia y la rendición a la perfecta voluntad del Padre. -Adaptado de Dr. John Smith. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Querido Dios, enséñame a vivir con un corazón totalmente sometido a Tu voluntad, encontrando paz y alegría incluso en las tormentas más intensas. Que pueda aprender a controlar mi propia voluntad, alineándola a Tus mandamientos, y a descansar en la certeza de que estoy seguro en el puerto de Tu propósito.

Padre mío, hoy te pido que me concedas la bendición de no ser sacudido por las injusticias o dificultades que encuentro. Que viva en armonía Contigo, permaneciendo en paz en medio de las presiones externas y confiando en que, al obedecerte, estoy caminando según Tus planes perfectos.

Oh, Santísimo Dios, te adoro y te alabo por la paz y la fuerza que vienen de un corazón entregado a Tu voluntad. Gracias por ser mi ancla y mi refugio, guiándome en cada paso de este viaje terrenal. Tu Hijo amado es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley nunca deja de guiarme en el camino que me lleva a Ti. No puedo dejar de meditar en Tus hermosos mandamientos. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.

Devocional Diario: Por lo tanto, sean fuertes y valientes, todos ustedes que...

“Por lo tanto, sean fuertes y valientes, todos ustedes que ponen su esperanza en el Señor.” (Salmos 31:24).

Oh, mi amigo, no fijes tus ojos en los obstáculos que se levantan en tu camino. Aunque parezcan amenazadores, como un león listo para atacar, ¿no es el Señor más fuerte que cualquier barrera? Mira dentro de ti, donde la ley de la vida está escrita y la voluntad del Señor es revelada. Allí encontrarás la claridad sobre lo que el Señor desea de ti. Confía en Él y obedece Su poderosa Ley con todas tus fuerzas.

Si te dedicas a estos dos pasos —confiar y obedecer— descubrirás que nada podrá detenerte. Tu alma se elevará como las alas de un águila, y todo miedo perderá el poder de paralizarte. La fuerza que viene de Dios no solo elimina los temores, sino que también renueva tu valentía, llenándote de paz y determinación.

Recuerda, el Señor nunca abandona a quienes confían plenamente en Él. Los desafíos pueden parecer grandes, pero Él es más grande. Mira al cielo, aférrate a la voluntad divina y avanza con fe. Es en esa entrega donde encontrarás la verdadera libertad y la fuerza para enfrentar cualquier cosa. —Adaptado de Isaac Penington. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Querido Dios, ayúdame a no fijar mis ojos en los obstáculos que se levantan delante de mí, sino a confiar plenamente en Tu fuerza, que es mayor que cualquier barrera. Dame la claridad para entender Tu voluntad escrita en mi corazón y el valor para obedecerte con todo mi ser, sabiendo que eres fiel para sostenerme en toda situación.

Padre mío, hoy te pido que renueves mis fuerzas y elimines todo miedo que intenta paralizarme. Que mi alma se eleve por encima de las dificultades, con la confianza de que Tú estás a mi lado, llenándome de paz y determinación. Enséñame a vivir cada día con obediencia y fe, avanzando con la certeza de que nada puede detenerme cuando estoy firme en Ti.

Oh, Santísimo Dios, te adoro y te alabo por ser más grande que cualquier desafío que pueda enfrentar. Gracias por nunca abandonarme y por darme la libertad y la fuerza para seguir adelante, incluso en las situaciones más difíciles. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley me ha sido fiel, guiándome en esta vida tumultuosa. Todos tus mandamientos me dan alegría, por eso siempre medito en ellos. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.