La frase “obedecer la Ley es rechazar el sacrificio de Jesús” es demoníaca y una afrenta directa al Dios vivo, el Padre de Jesús y autor de la propia Ley. Quien repite este absurdo pretende exaltar al Mesías, pero en realidad desprecia la voluntad del Padre porque no quiere renunciar a los placeres del mundo, prefiere un Cristo sin exigencias, una fe sin renuncia, una salvación sin obediencia. Usan el nombre de Jesús como escudo para justificar la rebelión, pero el Altísimo no se deja engañar. El Padre envió al Hijo precisamente para purificar a los que lo honran mediante la obediencia; nunca para premiar a quienes rechazan Sus mandamientos. La salvación es individual. Obedece mientras estés vivo. | Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios [Antiguo Testamento] y la hacen. (Lucas 8:21) | laleydedios.org
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