Ningún ser creado, ángel o hombre, tiene autoridad para cambiar ni una coma de la Ley de Dios. El simple hecho de imaginar que alguien, dentro o fuera de la Biblia, ha recibido tal poder ya es una afrenta directa al Creador. El Padre lo declaró y el Hijo lo confirmó: Sus leyes son eternas, y no se profetizó a ningún hombre con autoridad para alterarlas. Sin embargo, esto es exactamente lo que la mayoría de los líderes enseñan: que alguien, en algún momento, abolió la santa Ley de Dios. Esta mentira proviene de la serpiente, que desde el Edén ha intentado convencer a los humanos de que pueden desobedecer y aun así ser aceptados. La salvación es individual. No sigas a la mayoría; obedece mientras estés vivo. | Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley hasta que todo se haya cumplido. (Mateo 5:19) | laleydedios.org
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