Cuando Dios dio sus mandamientos, la expectativa era clara: que fueran obedecidos. Para reforzar esto, Dios advirtió a su pueblo sobre las consecuencias de la desobediencia, prometiendo bendiciones si obedecían y maldiciones si no. Sin embargo, la falsa doctrina del “favor inmerecido” ha distorsionado completamente las Escrituras. Según esta enseñanza popular en muchas iglesias, obedecer los mandamientos se ve como un riesgo, pues el individuo podría estar tratando de ”merecer” la salvación y terminar condenado. Por otro lado, ignorar los mandamientos sería prueba de que la persona reconoce que no lo merece y así la salvación está garantizada. No sigas a la mayoría solo porque son muchos. ¡El fin ya ha llegado! Obedece mientras estés vivo. | Has mandado que tus preceptos sean guardados con diligencia. (Salmo 119:4) | laleydedios.org
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