Muchos quieren las hermosas promesas que leen en el Antiguo Testamento, pero desprecian el proceso divino. Ignoran la Ley de Dios dada por los profetas y, aun así, imaginan que serán protegidos, bendecidos y recibidos en el cielo con abrazos y besos, como si el Altísimo recompensara la desobediencia. Esto no sucederá. El Padre envía al Hijo a quienes le agradan, y la manera de agradar a Dios es buscar obedecer Su poderosa y eterna Ley. Jesús entrenó a apóstoles y discípulos en la obediencia al Padre y, como ellos, judíos o gentiles, debemos guardar el sábado, la circuncisión, las carnes prohibidas, los tzitzits, la barba y todos los demás estatutos del Señor para heredar la vida eterna. La salvación es individual; obedece mientras estés vivo. | ¡Ojalá tuvieran siempre tal corazón, que me temieran y guardaran todos mis mandamientos, para que les fuera bien a ellos y a sus hijos para siempre! (Deuteronomio 5:29) | laleydedios.org
Haz tu parte en la obra de Dios. ¡Comparte este mensaje!
























