Si vivimos continuamente en un espíritu de fe, humildad y obediencia a todo lo que el Padre ha ordenado, serán pocas las veces que necesitemos clamar por la intervención de Dios, porque quienes viven así permanecen naturalmente bajo la protección constante del Altísimo. Dios guarda diariamente a Sus hijos fieles, porque la obediencia mantiene el alma alineada con Su voluntad. Cuando buscamos, sin excepción, cumplir cada uno de Sus poderosos mandamientos revelados por los profetas y por Jesús, evitamos muchos males antes de que siquiera surjan. La protección no viene de la desesperación, sino de la fidelidad continua. La salvación es individual. Obedece mientras estés vivo. | Mil caerán a tu lado, y diez mil a tu diestra, pero a ti no llegará... El Altísimo es tu morada. (Salmo 91:7,9) | laleydedios.org
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