La doctrina del “favor inmerecido” no aporta nada bueno; de hecho, destruye todo lo que el alma necesita para ser salva. ¿Qué enseña al cristiano que busca liberación, bendiciones y salvación? ¿Enseña a confiar en que el Altísimo cumple sus promesas a quienes obedecen sus mandamientos? En absoluto. Esta doctrina solo convence al alma de que puede ignorar los mandamientos del Altísimo y aun así esperar la vida eterna, algo que Jesús nunca enseñó. No es de extrañar que casi nadie en las iglesias obedezca la Ley de Dios; viven así porque creen en esta enseñanza mortal. Pero la verdad permanece: el Padre no envía a los desobedientes al Hijo. La salvación es individual. Obedece mientras estés vivo. | Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe en Jesús. (Apocalipsis 14:12) | laleydedios.org
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