Después del Hijo, el gran amor de Dios es Su santa Ley. Despreciar la Ley es despreciar al mismo Dios; exaltar la Ley es exaltar al Creador. Por eso tantos salmos magnifican la poderosa Ley del Señor, los salmistas sabían cómo tocar el corazón de Dios. Solo los necios menosprecian la Ley, y el diablo ama a los necios. Esta absurda idea de que los gentiles serán salvos sin obedecer los mandamientos revelados en el Antiguo Testamento jamás salió de los labios de Jesús, sino de los escritos de hombres que aparecieron años después de Cristo. Los apóstoles y discípulos siguieron a Cristo y obedecieron cada una de las leyes del Padre. La salvación es individual. No sigas a la mayoría, obedece mientras estés vivo. | Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí si no le es concedido por el Padre. (Juan 6:65) | laleydedios.org
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