En el juicio final, ningún argumento salvará al gentil que conscientemente rechazó las leyes de Dios. Decir que no sabían será mentira, pues las leyes están en toda Biblia. Confiar en la doctrina del “favor inmerecido” no servirá, porque Jesús nunca enseñó tal cosa. Decir que aprendieron de hombres que vinieron después de Cristo tampoco será aceptado, ya que no hay profecías sobre otros hombres después de Él. Seguir a líderes no será justificación, porque la salvación es individual. No hay excusa válida. El gentil que desea ser salvo por Cristo debe seguir las mismas leyes que el Padre dio a la nación elegida para Su honor y gloria. El Padre ve la fe y valentía de este gentil. Derrama Su amor sobre él, lo une a Israel y lo lleva al Hijo para perdón y salvación. | Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el día final. (Juan 6:44) | laleydedios.org
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