Devocional Diario: A aquel que es poderoso para impedirles caer y para...

“A aquel que es poderoso para impedirles caer y para presentarlos ante su gloria sin mancha y con gran alegría” (Judas 1:24).

Sobre Abraham está escrito que no vaciló ante la promesa. Ese es el tipo de firmeza que Dios desea ver en todos los que confían en Él. El Señor quiere que Su pueblo camine con tanta estabilidad que ni un temblor se perciba entre Sus filas, incluso cuando enfrentan al enemigo. La fuerza de la caminata espiritual está en la constancia, incluso en las cosas pequeñas.

Pero son precisamente esas “pequeñas cosas” las que más hacen tropezar. La mayoría de las caídas no vienen de grandes pruebas, sino de distracciones y actitudes que parecen insignificantes. El enemigo lo sabe. Prefiere derribar a un siervo de Dios con un detalle ligero como una pluma, que con un gran ataque. Eso le trae más satisfacción: vencer con casi nada.

Por eso, es esencial que el alma esté cimentada en la poderosa Ley de Dios y en Sus hermosos mandamientos. Es a través de esa obediencia fiel, incluso en las decisiones más pequeñas, que el siervo de Dios permanece firme. Cuando la vida está alineada con la voluntad del Creador, los tropiezos se vuelven raros, y la caminata se vuelve constante, valiente y victoriosa. -Adaptado de A. B. Simpson. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Señor mi Dios, te agradezco porque me llamas a una caminata firme, segura, sin vacilaciones. Tú deseas que avance con confianza, sin dejarme llevar por cosas pequeñas.

Ayúdame a estar atento a los detalles de mi día a día, para que nada me haga tropezar. Dame un corazón disciplinado, que valore incluso los más pequeños actos de obediencia. Que nunca subestime las pequeñas tentaciones, sino que enfrente todo con valentía, confiando en Tu Ley y obedeciendo fielmente Tus mandamientos.

Oh, Santísimo Dios, te adoro y te alabo porque me sostienes en cada paso. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley es como un suelo firme de piedra bajo mis pies. Tus hermosos mandamientos son como marcas en el camino, impidiéndome errar y guiándome con amor. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.



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