“Cuando las saca todas fuera, va delante de ellas, y las ovejas le siguen porque conocen su voz” (Juan 10:4).
No sería bueno para nuestro bienestar quedarnos siempre en el mismo lugar cómodo y feliz, porque Dios nos empuja a salir para que crezcamos de verdad. Piensa en las ovejas que dejan el redil para explorar las montañas revitalizantes, o en los trabajadores que son enviados a la cosecha antes de que el grano se pierda; así es como el Señor nos mueve para fortalecernos. Anímate, porque si Él decide sacarnos de la zona de confort, es porque sabe lo que es mejor; sigue adelante hacia pastos verdes, aguas tranquilas y alturas elevadas, confiando en que Él va delante.
Esa confianza nos lleva a entender que necesitamos obedecer los mandamientos deslumbrantes del Creador y Su Ley incomparable, que fue transmitida por los profetas que anunciaron al Mesías y por el propio Salvador. Dios solo muestra Sus caminos a quienes se someten con fidelidad, bendiciéndolos y llevándolos al Hijo para recibir perdón y verdadera salvación, mientras que los tercos quedan sin esa gracia divina. Obedecer como Jesús y Sus seguidores nos trae verdadera liberación y nos abre puertas a bendiciones que van más allá de lo que imaginamos.
Por eso, responde al llamado de Dios saliendo del conformismo y eligiendo la obediencia como tu prioridad diaria, permitiendo que Él te bendiga y te dirija al encuentro salvador con Jesús. Esa actitud práctica transforma los desafíos en aventuras llenas de propósito y te posiciona para una vida abundante. Avanza con valentía, sabiendo que el Señor prepara el terreno delante de ti. Adaptado de Lettie B. Cowman. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.
Ora conmigo: Padre celestial, revélame la belleza de salir de la comodidad cuando Tú me llamas, ayudándome a ver que esos cambios son para mi crecimiento y bienestar. Que no resista Tus direcciones, sino que abrace las oportunidades de explorar nuevos horizontes con fe. Libra mi corazón del apego a lo fácil y lléname de expectativa por lo que vendrá.
Mi Señor, concédeme valentía para seguir Tu llamado incluso cuando parezca incierto, fortaleciendo mi determinación para obedecer en cada paso. Guía mi jornada para que reconozca Tu voz como las ovejas siguen al pastor, ajustando mi rumbo a Tu plan perfecto. Que esta sumisión me haga más confiado y listo para las alturas que has preparado.
Oh, Señor amado, te agradezco por empujarme fuera del conformismo, guiándome a pastos revitalizantes y aguas de paz. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley es la guía infalible que me lleva a nuevas conquistas espirituales. Tus mandamientos son el soplo revitalizante que impulsa mi alma hacia lo alto. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.
























