Devocional Diario: Dame entendimiento y obedeceré tu ley; la practicaré de todo...

“Dame entendimiento y obedeceré tu ley; la practicaré de todo corazón” (Salmos 119:34).

Cualquier hábito pecaminoso nos aleja terriblemente de la presencia de Dios. Basta un solo acto de desobediencia interior, ya sea en pensamiento o en voluntad, para que una nube se interponga entre Él y nosotros, dejando nuestros corazones sombríos y sin alegría. Insensato es aquel que elige alejarse de quien es la única fuente de verdadera felicidad —y, aún más, de la felicidad eterna— por su apego a los placeres pasajeros de este mundo.

El alma sabia, como el salmista, romperá con cualquier vínculo que la ate al pecado y clamará a Dios pidiéndole que le enseñe Sus preciosas leyes. Estas leyes revelan lo que Dios espera de nosotros y nos guían en el camino de la obediencia y la comunión con Él. Conocer y seguir la voluntad divina es lo que ilumina el corazón y nos acerca al único que puede satisfacer plenamente nuestras almas.

Solamente en Dios encontramos la verdadera libertad. Al buscar vivir según Sus mandamientos, nos liberamos de los engaños y de las prisiones de este mundo, experimentando la alegría de caminar en Su luz. Que nuestra oración diaria sea pedir al Señor que nos enseñe Sus caminos y nos fortalezca para seguirlos con fidelidad y amor. -Adaptado de Henry Edward Manning. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Querido Dios, reconozco que cualquier desobediencia, por pequeña que parezca, me aleja de Tu presencia y oscurece mi corazón. Ayúdame a romper con todo lo que me ata al pecado y a buscar Tu luz y Tu verdad por encima de cualquier placer pasajero. Enséñame a valorar Tu presencia como la única fuente de felicidad plena y eterna.

Padre mío, hoy te pido que grabes en mi corazón Tus preciosas leyes. Dame entendimiento para conocer Tu voluntad y fuerza para seguirla con fidelidad. Que mi deseo sea vivir según Tus mandamientos, caminando en obediencia y disfrutando de la comunión Contigo. Líbrame de las trampas de este mundo y guíame por el camino de la libertad y la luz.

Oh, Santísimo Dios, te adoro y te alabo por ser la fuente de toda verdadera alegría y paz. Gracias por Tu bondad, que me llama a vivir en comunión Contigo. Que mi oración diaria sea siempre pedir Tu orientación y Tu fuerza, para que camine en fidelidad y amor, experimentando la alegría de Tu presencia. Tu Hijo amado es mi eterno Príncipe y Salvador. Estoy literalmente enamorado de Tus mandamientos. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.



Compartir