Devocional Diario: Desde las alturas, extiende tu mano y líbrame; sálvame...

“Desde las alturas, extiende tu mano y líbrame; sálvame de la inmensidad de las aguas” (Salmos 144:7).

Debemos continuar orando y esperando en el Señor, hasta que se escuche el sonido de una poderosa lluvia. No hay razón para no pedir cosas grandes, pues, sin duda, las recibiremos si pedimos con fe y tenemos el valor de esperar con perseverancia paciente. Mientras tanto, debemos hacer aquello que está a nuestro alcance, confiando en que Dios hará lo que solo Él puede hacer. No podemos crear la electricidad, pero podemos tender los cables por donde ella correrá y cumplirá su propósito. De la misma manera, no podemos controlar al Espíritu, pero podemos posicionarnos delante del Señor de tal forma que Él nos alcance.

Cuando seguimos fielmente los mandamientos de Dios, incluso ante los obstáculos, ponemos nuestra vida en armonía con el poder y el soplo del Espíritu Santo. Dios actúa en respuesta a la obediencia y la confianza, y mientras esperamos en Él, nuestro corazón y acciones se alinean con Su plan eterno. La espera no es pasiva; es una demostración de fe viva, que se manifiesta tanto en la oración como en acciones prácticas.

Así que, mantén tu fe firme y tu disposición a obedecer. Haz todo lo que Dios te ha llamado a hacer, confiando en que Su fuerza vendrá en el momento oportuno. Como el viento poderoso que mueve las aguas, el Espíritu de Dios sopla sobre aquellos que se colocan en sumisión fiel a Él. Y entonces, aquello que parecía imposible se convierte en una realidad, realizada por el poder de Dios en tu vida. -Adaptado de Lettie B. Cowman. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Querido Dios, ayúdame a esperar en Ti con fe viva y perseverancia paciente. Enséñame a orar con confianza, pidiendo aquello que es grande, sin dudar de que Tú escucharás y actuarás en el momento adecuado. Que yo haga mi parte, preparando mi vida para ser un canal por donde Tu Espíritu pueda moverse, confiando en que lo que está más allá de mi alcance está en Tus poderosas manos.

Padre mío, hoy te pido que alinees mi corazón y mis acciones con Tu plan eterno. Dame fuerza para seguir fielmente Tus mandamientos, incluso ante los obstáculos, y para mantener mi confianza firme mientras espero Tu intervención. Que mi fe no sea pasiva, sino un testimonio activo de obediencia y confianza en Tu Palabra, segura de que Tu fuerza vendrá en el tiempo perfecto.

Oh, Santísimo Dios, te adoro y te alabo por el poder transformador de Tu Espíritu Santo. Gracias por hacer que lo imposible suceda en la vida de quienes se colocan en sumisión fiel a Ti. Que mi vida sea un reflejo de Tu voluntad y que, al confiar en Ti, yo vea Tu poder realizar aquello que supera mis fuerzas y expectativas. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley me guía en los días buenos y malos. Tus hermosos mandamientos solo me traen contentamiento. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.



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