Devocional Diario: Pero ahora, oh Señor, tú eres nuestro Padre, nosotros somos el barro...

“Pero ahora, oh Señor, tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro, y tú nuestro alfarero; todos nosotros somos obra de tus manos” (Isaías 64:8).

Esta imagen poderosa nos recuerda que somos obras inacabadas en las manos del Creador. Si aceptáramos verdaderamente que estamos en proceso de formación y nos entregáramos al toque del gran Alfarero, permitiendo que Él moldeara nuestra vida conforme a Su voluntad, encontraríamos paz en el proceso, incluso cuando las presiones del modelado nos causaran dolor. Quien confía en el toque del Alfarero sabe que cada prueba, cada corrección y cada enseñanza forman parte del plan perfecto de Dios para conducirnos a la gloria como Sus hijos.

Lamentablemente, la mayoría resiste el toque del Alfarero. En vez de someterse a la obra divina, eligen endurecer el corazón e ignorar las instrucciones claras que Dios ha revelado en Sus mandamientos. La desobediencia nos aleja del propósito para el cual fuimos creados, dejándonos deformados y quebrantados, incapaces de cumplir la función para la que fuimos hechos. Sufrirán innecesariamente aquellos que rechazan el molde de Dios, pues resistir la voluntad del Creador siempre resulta en frustración, confusión y vacío.

La verdadera paz viene cuando nos rendimos completamente al Alfarero, aceptando Su proceso con humildad y disposición. Entramos en el propósito divino cuando seguimos Sus instrucciones sin resistencia y sin murmuración, confiando en que cada mandato de Dios, cada mandamiento y cada principio revelado en Su Palabra son para nuestro bien. Quien se deja moldear por Dios, sin cuestionar, será transformado en una obra maestra en las manos del Creador. La obediencia nos hace encajar perfectamente en el plan divino, y el resultado de esa entrega será bendición, protección y, al final, la vida eterna en Su presencia. -Adaptado de Lettie B. Cowman. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Querido Dios, es verdad que somos barro en Tus manos, y Tú eres el Alfarero que moldea nuestras vidas conforme a Tu plan perfecto. Sé que no siempre entiendo el proceso, y a veces el modelado puede ser difícil y doloroso, pero quiero confiar enteramente en Ti.

Padre mío, hoy te pido que remuevas de mí cualquier dureza que impida Tu obra. No quiero ser como aquellos que endurecen el corazón y rechazan Tus mandamientos, pues sé que la desobediencia me aleja del propósito para el cual fui creado. Ayúdame a permanecer sumiso a Tu proceso, a seguir Tus instrucciones sin murmurar y a confiar en que todo lo que has ordenado en Tu Palabra es para mi bien. Moldéame conforme a Tu voluntad, pues deseo ser una obra que te glorifique.

Oh, Santísimo Dios, te adoro y te alabo porque eres paciente y amoroso al trabajar en nosotros. Gracias porque no nos dejas quebrantados y deformados, sino que nos invitas a ser transformados en Tus manos. Que mi vida esté marcada por la obediencia y la entrega total a Ti, para que pueda ser usado para Tus propósitos y, al final, disfrutar de la plenitud de la vida eterna en Tu presencia. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley es la que me mantiene firme en Tus propósitos. Dame mucha salud y ánimo para que pueda exaltar Tus mandamientos a todos los que me rodean. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.



Compartir