Devocional Diario: "Y sucederá que, tan pronto como las plantas de los pies de los...

"Y sucederá que, tan pronto como las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca del Señor toquen las aguas del Jordán, las aguas serán separadas" (Josué 3:13).

¡Levitas valientes! ¿Quién puede dejar de admirarlos al verlos llevando el Arca hasta la corriente, sabiendo que las aguas del Jordán solo se abrirían cuando sus pies tocaran el agua? No dudaron, porque confiaban en la promesa de Dios. Su fe no era condicional, ni esperaban primero ver el milagro para luego actuar. Simplemente obedecieron. Dios siempre honra la fe de aquellos que Le son fieles. Es esa combinación de fe y obediencia obstinada la que nos permite ver la promesa y mantenernos firmes en ella, sin mirar las dificultades ni la duda de los demás.

Podemos imaginar al pueblo observando la escena, algunos con temor, quizás murmurando: "¡Están entrando en la corriente! ¡El Arca será arrastrada!" Pero eso no fue lo que sucedió. Los sacerdotes permanecieron firmes en tierra seca, porque Dios no falla. Él no abandona a quienes confían y obedecen. El mismo principio se aplica a nuestro caminar espiritual: cuando damos pasos de fe con obediencia total, Dios actúa. Los obstáculos que parecían insuperables se disipan, y el camino se abre delante de nosotros.

Seguir a Dios con fe y obediencia nos hace partícipes de Sus planes, así como los levitas tuvieron un papel fundamental en el cruce del Jordán. Y eso es un gran honor. Quien busca obedecer a Dios de todo corazón no solo es testigo de milagros, sino que forma parte de ellos. -Adaptado de Thomas Champness. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Querido Dios, es verdad que aquellos que confían en Ti y obedecen sin dudar son quienes experimentan Tus milagros. Los levitas no esperaron ver las aguas abrirse antes de avanzar; caminaron con fe, seguros de que Tú cumplirías Tu promesa. Quiero tener ese mismo valor, esa misma confianza inquebrantable, que no se deja detener por las circunstancias ni por el miedo. Enséñame a obedecer sin cuestionar, sabiendo que Tú nunca fallas y siempre honras a quienes Te siguen fielmente.

Padre mío, hoy te pido que fortalezcas mi fe para que avance, incluso cuando el camino parezca incierto. Sé que los obstáculos frente a mí no son barreras para Ti, pues Tú eres el Dios que abre el Jordán y hace que lo imposible suceda.

Oh, Santísimo Dios, te adoro y te alabo porque nunca abandonas a quienes te obedecen de todo corazón. Gracias por llamarnos a ser parte de Tus planes y por permitirnos presenciar y vivir Tus milagros. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley es el mayor regalo que he recibido, pues ella me guía. No puedo dejar de meditar en Tus hermosos mandamientos. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.



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