Devocional Diario: Vosotros también, como piedras vivas, sois edificados casa...

“Vosotros también, como piedras vivas, sois edificados como casa espiritual, para ser un sacerdocio santo” (1 Pedro 2:5).

La vida que vivimos aquí es el taller de algo mucho más grande y glorioso. Mientras caminamos en esta tierra, somos como piedras en bruto en una cantera, siendo moldeadas, talladas y preparadas con un propósito. Cada golpe de aflicción, cada injusticia sufrida, cada desafío enfrentado es parte de la obra divina — pues nuestro lugar no está aquí, sino en la grandiosa estructura celestial que el Señor está levantando, invisible a los ojos, pero cierta y eterna.

Es en este proceso de preparación que la obediencia a los hermosos mandamientos de Dios se vuelve esencial. Él nos mide con precisión, como con una plomada, y desea que nuestro corazón se alinee completamente a Su voluntad. Lo que hoy parece solo dolor o incomodidad es, en realidad, un ajuste hecho por las manos del Creador para que un día seamos encajados en la perfecta armonía de Su templo eterno. Aquí aún estamos separados, dispersos — pero allá, seremos un solo cuerpo, en perfecta unidad, cada uno en su debido lugar.

Dios solo revela Sus planes a los obedientes. Que recibas con fe la obra del Padre en tu vida y elijas ser moldeado según Su voluntad. Porque aquellos que se dejan preparar serán llevados, en el tiempo correcto, para formar parte del templo celestial — donde habita la plenitud de Dios. -Adaptado de J. Vaughan. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.

Ora conmigo: Señor glorioso, aun cuando no entiendo Tus propósitos, confío en Tus manos que me moldean. Sé que cada momento difícil tiene valor eterno, pues estás preparando mi alma para algo mucho más grande de lo que veo ahora.

Dame paciencia y fe para aceptar la obra de Tu Espíritu. Que yo sea como una piedra viva, lista para ser ajustada a Tu proyecto. Enséñame a obedecer y a rendirme totalmente a Tu voluntad, incluso cuando ella me hiere antes de sanarme.

Oh, Dios amado, Te agradezco por incluirme en la construcción de Tu templo eterno. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley es la medida que me alinea con el cielo. Tus mandamientos son herramientas fieles que me labran con perfección. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.



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