"El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es injusto en lo poco, también es injusto en lo mucho" (Lucas 16:10).
La vida delante de Dios no se mide solo por posiciones destacadas o hechos visibles a los ojos humanos. Muchos siervos caminan en silencio, sirviendo con constancia, renunciando a sí mismos y permaneciendo firmes cuando nadie los observa. Dios ve la fidelidad en las pequeñas decisiones, en la perseverancia diaria y en la disposición de continuar incluso sin reconocimiento. Para Él, nada pasa desapercibido, y cada acto hecho con sinceridad tiene valor eterno.
Es en este escenario donde los gloriosos mandamientos del Creador se revelan esenciales. La Ley entregada por los profetas del Antiguo Testamento y por Jesús orienta al siervo a ser fiel en todo, incluso en lo que parece simple u oculto. Dios solo revela Sus planes y concede honra a quienes eligen obedecer con constancia. La obediencia diaria moldea el carácter y prepara el corazón para recibir lo que viene del Padre.
Hoy, el llamado es a permanecer fiel, independientemente del tamaño de la tarea o de la visibilidad del servicio. No desprecies los pequeños comienzos ni las responsabilidades discretas. Al seguir los insuperables mandamientos de Dios, construyes un testimonio sólido delante del cielo. Es en ese camino donde el Padre bendice y prepara a los obedientes para ser enviados a Jesús. Adaptado de J. R. Miller. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.
Ora conmigo: Señor, deseo ser fiel en cada detalle de mi vida, incluso cuando nadie ve o reconoce. Enséñame a servir con humildad y a permanecer firme en las pequeñas cosas. Que mi corazón esté siempre alineado con Tu voluntad.
Dame fuerza para perseverar, paciencia para soportar y valor para obedecer cada día. Ayúdame a no buscar aplausos, sino a vivir con integridad delante de Ti. Guíame en el camino de la fidelidad constante.
Oh, amado Señor, te agradezco por valorar la fidelidad sincera del corazón. Tu Hijo amado es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley es como una balanza justa que honra cada acto fiel. Tus mandamientos son semillas eternas que producen recompensa delante de Ti. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.