"Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí nunca tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed" (Juan 6:35).
El ser humano vive buscando alimento para el alma y descanso para el corazón, pero suele buscar en los lugares equivocados. El mundo promete saciar, pero nunca entrega aquello que realmente sostiene por dentro. Cuando la persona insiste en ese camino, termina cansada, frustrada y vacía. El verdadero sustento y el verdadero reposo solo se encuentran cuando nos acercamos al Pastor.
Es en este punto donde los resplandecientes mandamientos del Creador muestran su importancia práctica. La Ley entregada a los profetas del Antiguo Testamento y por Jesús orienta dónde buscar alimento verdadero y descanso seguro. Dios conduce a los obedientes cerca de lo que es puro, alejándolos de las distracciones que solo cansan el alma. Obedecer nos coloca en el lugar correcto para recibir cuidado, dirección y protección.
Hoy, la decisión está delante de ti: continúa buscando en el mundo o elige caminar según la voluntad de Dios. Al seguir los incomparables mandamientos del Señor, serás conducido al lugar donde el alma es fortalecida y el corazón encuentra descanso. Ese camino no engaña ni decepciona. Así es como el Padre bendice y prepara a los obedientes para ser enviados a Jesús. Adaptado de J.C. Philpot. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.
Ora conmigo: Señor, reconozco que muchas veces busqué descanso y satisfacción donde no existen. Quiero aprender a buscar solo donde Tú estás y donde mi alma puede ser realmente alimentada. Condúceme cerca de Ti.
Dame fuerza para obedecer, sensibilidad para reconocer Tu dirección y firmeza para permanecer en el camino correcto. Aléjame de las ilusiones que solo cansan y enséñame a elegir lo que trae vida. Que mis pasos sean guiados por Tu voluntad.
Oh, amado Señor, te agradezco por mostrarme dónde encontrar verdadero alimento y descanso. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley es como pasto abundante que fortalece el alma cansada. Tus mandamientos son fuentes puras que sostienen el corazón sediento. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.