“Consideramos felices a aquellos que permanecen firmes en medio de la aflicción. …porque el Señor es lleno de compasión y misericordia” (Santiago 5:11).
No temas las pruebas que Dios, en Su sabiduría, permita que vengan sobre ti. Es con los vientos y las tormentas de la tribulación que Él separa el trigo verdadero de la paja. Recuerda siempre que Dios está presente en tus dolores tanto como en tus alegrías. Él nos humilla para levantarnos de nuevo, moldeándonos con propósito y amor en todas las circunstancias.
Reconocer la presencia de Dios en todo es esencial para alcanzar la verdadera madurez espiritual. Cuando te acercas a Él, incluso en las dificultades, con un deseo sincero de obedecerle en todas las cosas, descubres que Él es fiel para sostenerte. Es en esos momentos cuando tu fe se fortalece y tu confianza en Su soberanía crece.
La obediencia a Dios, incluso cuando exige sacrificio, es el camino para experimentar Su bondad de manera más profunda. Él nunca nos abandona en las pruebas, sino que las usa para moldearnos a Su imagen, para que podamos vivir más en comunión con Él. Confía en el proceso, sabiendo que Él siempre está presente, trayendo propósito y paz, incluso en los momentos más difíciles. -Adaptado de Miguel Molinos. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.
Ora conmigo: Querido Dios, ayúdame a no temer las pruebas que permites en mi vida. Dame valor para enfrentar los vientos y las tormentas, confiando en que Tú estás moldeando mi corazón con propósito y amor. Enséñame a reconocer Tu presencia no solo en los momentos de alegría, sino también en mis dolores, sabiendo que todo está bajo Tu soberana dirección.
Padre mío, hoy te pido que fortalezcas mi fe y me ayudes a obedecer Tu voluntad, incluso cuando eso exija sacrificio. Que me acerque a Ti con un corazón sincero, buscando honrarte en todas las circunstancias. Sosténme en las dificultades y ayúdame a confiar en el proceso que usas para moldearme a Tu imagen.
Oh, Santísimo Dios, te adoro y te alabo por Tu fidelidad en todo momento. Gracias por usar incluso las pruebas para acercarme más a Ti. Que mi vida sea un reflejo de Tu paz y de Tu propósito, incluso en los tiempos más desafiantes. Tu amado Hijo es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley es la referencia para mantenerme en pie. Amo todos Tus hermosos mandamientos. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.