“Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que escucháis al oído, proclamadlo desde las azoteas” (Mateo 10:27).
Considera que a veces Dios usa la oscuridad para enseñarte a escucharle de verdad. Es como los pájaros, que aprenden a cantar en la oscuridad, o como nosotros, que somos puestos a la sombra de la mano de Dios hasta que aprendemos a escucharle. Cuando te encuentras en la oscuridad —ya sea en las circunstancias de la vida o en tu relación con Dios— lo mejor que puedes hacer es quedarte en silencio. No hables, no te quejes, no murmures. La oscuridad no es momento para hablar con una actitud equivocada; es momento de escuchar lo que Dios tiene que decir.
¿Y sabes lo que Dios dice en esos momentos? Él tiene un mensaje claro para todos nosotros, especialmente cuando estamos en tinieblas. Nos llama la atención hacia la obediencia, a vivir de acuerdo con Sus mandamientos. Es como si Él dijera: “Yo sé de tus dolores, Yo te conozco, porque fui Yo quien te formé. Si confías en Mí y andas conforme a Mi voluntad, Yo te sacaré de las tinieblas, te guiaré por caminos seguros y te daré la paz que buscas.” Dios usa la oscuridad para enseñarte a depender de Él, para mostrarte que Él es suficiente, incluso cuando todo parece confuso.
Así que aquí está la invitación: cuando estés en la oscuridad, escucha la voz de Dios y obedece. No te desesperes, no intentes resolverlo todo por tu cuenta. Quédate en silencio y confía en que Dios está hablando, guiándote y moldeándote. Él promete sacarte de las tinieblas y llevarte a la luz, pero eso sucede cuando decides andar conforme a Su Ley, confiando en que Él sabe lo que es mejor para ti. Obedece, escucha y verás cómo Dios transforma la oscuridad en caminos de paz y seguridad. —Adaptado de O. Chambers. Hasta mañana, si el Señor nos lo permite.
Ora conmigo: Querido Dios, es verdad que frecuentemente me encuentro temiendo la oscuridad, ya sea en las circunstancias de la vida o en mi relación Contigo, sin darme cuenta de que Tú la usas para enseñarme a escucharte de verdad. Confieso que, muchas veces, en la oscuridad, mi primera reacción es hablar, quejarme o murmurar, en vez de quedarme en silencio y escuchar lo que tienes para decirme.
Padre mío, hoy te pido que me des un corazón silencioso y obediente, para que pueda escuchar Tu mensaje claro, especialmente en las tinieblas, y vivir de acuerdo con Tus mandamientos. Enséñame a confiar en Ti, sabiendo que Tú conoces mis dolores y me formaste, y que, si ando conforme a Tu voluntad, Tú me sacarás de las tinieblas y me guiarás por caminos seguros, dándome la paz que busco. Te pido que uses esos momentos oscuros para enseñarme a depender de Ti, mostrándome que eres suficiente, incluso cuando todo parece confuso.
Oh, Santísimo Dios, te adoro y te alabo por prometer transformar la oscuridad en luz, guiándome y moldeándome, mientras confío en Ti y obedezco Tu voluntad, sabiendo que Tú sabes lo que es mejor para mí. Tu Hijo amado es mi eterno Príncipe y Salvador. Tu poderosa Ley es la brújula que me orienta en las tinieblas, una llama brillante que ilumina mi camino. Tus mandamientos son estrellas que brillan en la oscuridad, un cántico de paz que guía mi alma. Oro en el precioso nombre de Jesús, amén.